Te proponemos un recorrido a pie por los monumentos imprescindibles de una de las ciudades con más historia de la provincia de Sevilla
Si estás pensando en visitar Carmona, en este artículo te presento un recorrido por la ciudad para que no te pierdas nada de uno de los lugares más bonitos y con más importancia histórica de la provincia de Sevilla. Si te preguntas qué hacer en Carmona o cuáles son los principales sitios que ver en Carmona, aquí encontrarás una ruta pensada para aprovechar al máximo tu visita.
Antes de comenzar el recorrido… ¿merece la pena visitar Carmona?
La respuesta es un rotundo sí. Carmona es una parada obligada si estás viajando por la provincia de Sevilla, sobre todo si quieres descubrir una de las ciudades más antiguas de España, con siglos de historia y un patrimonio que merece la pena conocer. Además, goza de una situación privilegiada, a unos 30 km de Sevilla, por lo que puedes llegar en coche desde la capital en menos de media hora. Si no dispones de vehículo, puedes llegar desde el centro de Sevilla en menos de una hora tomando un autobús público.
Sus monumentos, sus vestigios de época romana, su patrimonio histórico, su entramado laberíntico de calles encaladas, sus museos y, por supuesto, su gastronomía; son razones más que suficientes para dedicarle una visita de, al menos, un día.
¿Qué ver en Carmona en un día?
Si solamente tienes un día para visitar Carmona, lo ideal es organizar el recorrido y dejar poco a la improvisación para aprovechar el tiempo al máximo. Por ello, en este artículo te propongo una ruta por alguno de los lugares imprescindibles en Carmona y algunos de los principales lugares que ver en Carmona.
¡Atento viajero! Los horarios de visita a todos los monumentos recogidos en este artículo pueden variar dependiendo de la época del año en que los visites. Por ello, te recomiendo comprobar tanto los horarios como las tarifas de los mismos en la web oficial de la Oficina de Turismo de Carmona.
Puerta de Sevilla y "Alcázar de Abajo"
Comenzaremos nuestro recorrido en la monumental entrada a la ciudad amurallada, la conocida como “Puerta de Sevilla”. A pesar de ser conocida con este nombre, no se trata solo de una puerta de la muralla, sino que constituye un auténtico complejo defensivo que se remonta a época prerromana. Sin embargo, con la llegada de los romanos, el recinto fue especialmente transformado. La ciudad romana de Carmo fue una de las más importantes de la Betica romana, debido a su posición estratégica en plena Via Augusta y entre Corduba (actual Córdoba) e Hispalis (actual Sevilla). De hecho, de ahí viene su nombre, era la puerta que daba salida de la ciudad hacia Sevilla. Además, al atravesar la puerta, se accedía al cardo máximo, principal vía del entramado urbano romano de Carmo.
Con el paso de los siglos, este lugar fue modificado tanto por los musulmanes, como por los cristianos. De hecho, durante el reinado del rey Pedro I de Castilla (s. XIV), se realizaron importantes obras en su interior convirtiéndolo en un auténtico baluarte defensivo ante cualquier posible invasión.
Como puedes comprobar, no era solo una simple puerta de entrada a la ciudad, sino que la Puerta de Sevilla guarda mucha más historia en su interior y es uno de los grandes monumentos de Carmona.
Plaza de San Fernando y Casco Histórico
Anteriormente te contaba que la Puerta de Sevilla daba acceso al cardo máximo de la ciudad. Los romanos organizaban sus urbes en torno a dos grandes ejes que se cruzaban en el centro: el cardo máximo (norte-sur) y el decumano máximo (este-oeste). Donde convergían ambos ejes, se situaba el foro, el espacio público más importante de las ciudades romanas. Precisamente, ese es el origen de la Plaza de San Fernando, una de los lugares imprescindibles en Carmona.
Con el paso de los siglos, la plaza se fue transformando. De hecho, sabemos que hasta el siglo XIX en ella se ubicaba la iglesia del Salvador, desaparecida por su estado de conservación y trasladada su parroquia al antiguo colegio jesuita de San Teodomiro, a tan solo unos metros de la plaza.
Toda la plaza está hoy en día rodeada de edificios singulares que nos permiten intuir la belleza del casco histórico de Carmona y es un buen punto de partida para descubrir un verdadero laberinto de calles estrechas y entrecruzadas, admirar sus casas encaladas y disfrutar de palacios y casas solariegas con balcones y patios llenos de plantas y flores.
Además, en esta plaza de San Fernando, comenzamos todos los días nuestro free tour por Carmona. En unas 2 horas recorreremos todo el casco histórico de la ciudad y te enseñaremos todos los monumentos de Carmona, en grupos reducidos, y con un regalo al final. ¡Reserva ya!
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Museo de Carmona
Muy cerca del anterior punto, encontramos el Museo de la Ciudad de Carmona, ubicado en el antiguo Palacio del Marqués de las Torres, un edificio construido en el siglo XVI y reformado en el XVIII. En su interior haremos un completo recorrido por los más de 5000 años de historia de Carmona, desde la Prehistoria hasta la época contemporánea, a través de obras de arte, piezas arqueológicas y elementos etnográficos que nos hablan de la vida de sus habitantes. Incluso podremos conocer cómo eran las viviendas en la Carmona romana gracias a la recreación de una domus.
Es una visita totalmente recomendable para comprender mejor la historia de Carmona y, sobretodo, para poner contexto al resto de monumentos que estamos visitando durante el recorrido por la ciudad.
Iglesia Prioral de Santa María
Continuamos nuestra ruta hasta la iglesia Prioral de Santa María, el edificio religioso más importante de Carmona y uno de los mejores ejemplos del gótico tardío sevillano, muy semejante al de la Catedral de Sevilla (de ahí que sea conocida esta iglesia como la “Catedral de Carmona” a pesar de es una denominación popular ya que pertenece a la Catedral de Sevilla ).
La iglesia se comenzó a construir, sobre el lugar que había ocupado la antigua mezquita mayor de la ciudad, a finales del siglo XV. De esta antigua mezquita, conservamos el Patio de los Naranjos, hoy integrado en el conjunto de la iglesia y donde también se conserva una columna de origen visigodo. En su interior destaca, entre numerosas obras de arte de gran calidad, el retablo mayor ejecutado en el siglo XVI con esculturas de Juan Bautista Vázquez.
En esta iglesia prioral se custodia y venera la imagen de la Virgen de Gracia, patrona de la ciudad y cuyas fiestas se celebran a principios de septiembre. Su leyenda dice que pasó varios siglos oculta en una cueva para que no fuese destruida durante los años de dominación islámica de la ciudad.
Como puedes comprobar, la visita a la iglesia Prioral de Santa María te permitirá recorrer buena parte de la historia de la ciudad, desde la Qarmuna islámica hasta la Carmona cristiana.
Convento de las Clarisas
Muy cerca del punto anterior encontramos el Convento de Santa Clara, fundado en el siglo XV. Ya desde sus primeros años gozó de la protección de la Corona y del papado, llegando a convertirse en uno de los conventos más importantes de Andalucía. Levantado sobre el antiguo palacio de los Ponce de León, destacan su iglesia y su claustro, por su interesante combinación del mudéjar con el gótico tardío.
Durante los siglos XVII y XVIII el convento sufrió grandes remodelaciones, datando de esta época su espectacular torre-mirador, la cual te recomiendo visitar para disfrutar de unas vistas espectaculares tanto de la ciudad como de su Vega y que constituye uno de los mejores lugares que ver en Carmona.
No podemos pasar al siguiente punto de nuestro recorrido sin hablar de los dulces que elaboran las hermanas clarisas de este convento. Te recomiendo probar, además de sus dulces árabes y merengues y la famosa Torta Inglesa. Suena bien, ¿verdad?
¿Conoces los ingredientes de la Torta Inglesa? Este postre típico de la gastronomía de Carmona está compuesto de una base abizcochada sobre la que se dispone una capa de cabello de ángel y se cubre con una plancha de hojaldre recubierta de azúcar glass y canela.
Puerta de Córdoba
Nuestra visita continúa hasta la Puerta de Córdoba, el otro gran acceso a la ciudad junto a la Puerta de Sevilla y que es uno de los lugares más visitados por el turismo en Carmona. Fue levantada en época de Augusto (comienzos del siglo I d.C.) y, originalmente, tenía tres vanos. El central era más ancho y alto y estaba pensado para los carruajes y grandes desfiles; mientras que los dos laterales eran más estrechos y bajos al estar destinados al tránsito peatonal. No fue únicamente una puerta defensiva, sino que tenía función propagandística al mostrar la importancia de Carmo y, sobre todo, poner en valor la paz y estabilidad promovidas por Augusto.
Posteriormente, la puerta fue sufriendo numerosas reformas y su aspecto actual se debe, en buena medida, a la intervención del arquitecto municipal José de Echamorro, quien dotó al monumento de su aspecto neoclásico.
Cuando disfrutes de este enclave, no te olvides de mirar al frente para poder observar unas espectaculares vistas de la Vega de Carmona, en un infinito mar de cultivos y campos de girasoles que dirigen tu mirada hacia Córdoba, la ciudad a la que históricamente conducía esta vía Augusta que atravesaba esta puerta.
Alcázar del Rey Don Pedro (hoy Parador Nacional de Turismo de Carmona)
La ruta continúa hasta el Alcázar del rey Don Pedro, conocido por los carmonenses como el “Alcázar de Arriba”. Se trata de una antigua fortaleza construida por los musulmanes en el punto más elevado de la ciudad y transformada en época cristiana por Pedro I de Castilla en el siglo XIV. Este monarca la convirtió en uno de sus palacios favoritos y lo mandó reformar siguiendo el modelo del Alcázar de Sevilla.
Este lugar también juega un importante papel en la vida de este monarca, pues dentro de sus muros mantenía relaciones con María de Padilla, su principal amante, mientras estaba casado con Blanca de Borbón. Pedro I llegaría a reconocer, años más tarde, que su verdadera esposa había sido María de Padilla, aunque nunca llegó a celebrarse matrimonio entre ambos.
Durante la epidemia de peste de 1649, el edificio fue usado como hospital y, un siglo más tarde, debido al terremoto de Lisboa (1755), comenzó su grave deterioro, quedando en ruinas hasta que parte del mismo fue recuperada en el siglo XX para albergar el Parador de Turismo de Carmona, inaugurado en 1976. Este hotel de 4 estrellas conserva algunos elementos que recuerdan el uso histórico del edificio y destaca por las vistas que ofrece desde sus terrazas de la Vega de Carmona.
Plaza de Abastos
Continuamos ahora hasta la Plaza de Abastos de Carmona, edificio construido en el siglo XIX por el arquitecto Ramón del Toro sobre el solar que ocupaba un antiguo convento de dominicas desamortizado, como descubrimos en nuestro Free Tour Carmona Lucero de Europa; y que nos habla de la vida cotidiana de los carmonenses. Fue diseñado inspirándose en las plaza mayores castellanas, por lo que presenta un espacio rectangular rodeado por cuatro galerías porticadas neoclásicas. Durante su construcción y en sucesivas intervenciones, han aparecido en este lugar importantes restos de época romana. En el siglo XIX fueron descubiertos algunos mosaicos por el prestigioso arqueólogo Jorge Bonsor, al igual que en 2008. Hoy en día es posible admirarlos en el Museo de la Ciudad.
Como, por desgracia, es común en todas las plazas de abastos de nuestro país, cada vez son menos los negocios que existen en ellas. Por ello, con el objetivo de revitalizar este espacio, en los últimos años se están llevando a cabo numerosas actividades culturales y de ocio; y se han dispuesto varios negocios de hostelería que pueden ofrecerte un buen lugar para hacer un alto en el camino durante nuestra visita a la ciudad.
Necrópolis de Carmona
Terminamos nuestro recorrido de un día en Carmona a las afueras de la ciudad amurallada para visitar la Necrópolis romana, que forma parte del Conjunto Arqueológico de Carmona. Se trata de uno de los conjuntos funerarios romanos mejor conservados de la Península Ibérica. Estuvo en uso entre el siglo I a.C. y el siglo II d.C. Cuenta con numerosos enterramientos y mausoleos familiares excavados en la roca, que nos hablan del ritual de la incineración. Entre las tumbas más destacadas encontramos la Tumba de Servilia, que es la más monumental de todas; y la Tumba del Elefante. Esta necrópolis fue descubierta a finales del siglo XIX gracias a los arqueólogos Juan Fernández López y Jorge Bonsor. Algunos de los objetos descubiertos en las excavaciones se exponen en un pequeño museo dentro del yacimiento.
Si quieres comprender cómo era la vida y la muerte en la Carmona romana, nuestra visita guiada Necrópolis de Carmona es imprescindible. En una hora y media recorreremos sus principales tumbas y descubriremos qué nos cuentan sobre las creencias, los rituales funerarios y la sociedad romana. Disfrutar de este yacimiento es la mejor manera de completar tu visita a Carmona en un día.
Una visita guiada para conocer qué ocultan los restos de la necrópolis carmonense, uno de los conjuntos funerarios romanos más grandes de la Península Ibérica.

